Lieja

Fotos: © Isabelle Harsin, P. Fagnoul, Pierre Pauquay y Denis Erroyaux

La Montaña de Bueren es uno de los lugares más instagrameables de toda Valonia, pero solo está al alcance de aquellos que están dispuestos a enfrentarse a una de las escaleras más inclinadas de Europa.

En general, Valonia se caracteriza por ser un territorio plano, sin excesivos ascensos. Toda certeza, pero, tiene su excepción, y en el caso de la región valona es la Montaña de Bueren, en Lieja. Lo más curioso es que técnicamente, no es una montaña: es una escalera de 374 escalones y un 30% de inclinación.

En cuestión de longitud, no es una de las más largas del continente, aunque las vistas (y el esfuerzo físico que hay que hacer para llegar allí) cortan la respiración. La pronunciada pendiente que presenta sí que es una de las más contundentes de Europa, motivo de más para considerarla un imprescindible durante una visita en Lieja, para conocer a la ‘ciudad ardiente’ desde las alturas. De hecho, el Huffington Post las consideró una de «las escaleras más extremas del mundo». 

Más allá de ser un reclamo turístico y acoger alguno de los eventos del municipio, como el precioso y floral Bueren en fleurs, la Montaña de Bueren está perfectamente integrada en la rutina del día a día de Lieja. Entre los turistas que hacen fotos y se preguntan si es buena idea subir, siempre hay algún habitante de la ciudad dirigiéndose a su casa -ya que vive gente allí- o haciendo deporte, corriendo o en bici.

De hecho, en 2020, el explorador Louis-Philippe Loncke – nacido en Valonia – subió y bajó hasta 135 veces las escaleras llevando 15 kilos de peso encima, para dar visibilidad, en plena pandemia, que se podían encontrar desafíos físicos cerca de casa. Tal es la importancia de la Montaña de Bueren en la región, que Loncke la eligió como escenario de la gran hazaña.

Este escalado y desafiante camino, se acabó de construir en 1880 y en aquel entonces, fue con el objetivo de conectar la ciudadela y el centro ciudad en caso de invasión. Estas funciones solo se mantuvieron hasta 1891, año en el cual la ciudadela de Lieja se degradó. Desde entonces, estas escaleras se han convertido en el símbolo que son ahora. El nombre se le dio en honor a Vincent de Bueren (1440-1505), uno de los mayores defensores de Lieja de la época, que trató de capturar a Carlos el Temerario.

Además del Bueren en fleurs, que en junio aúna 25.000 plantas en las largas escaleras, la Montaña de Bueren también acoge la carrera BueRun y El Nocturno de las laderas de la Ciudadela, en octubre, cuando las escaleras se iluminan con luces de colores cálido, dejando un telón de fondo todavía más bonito en la ciudad de Lieja.